Última

La última hoguera

Hoy es un día, digamos, especial. Hoy, por fin, he puesto punto y final a una sufrida odisea de más de cien horas. Tras un año vagando por fortalezas en ruinas, ciudades majestuosas y catacumbas construidas sobre los huesos de cientos de cadáveres, he terminado el que es para mí, definitivamente, el segundo mejor videojuego de esta generación. Pero no sin un regusto tan agridulce que sin duda hará perdurar aún más esta leyenda en mi memoria.

Cuando me hice con Dark Souls, de segunda mano y sin demasiadas expectativas puestas en él, poco podía intuir de hasta qué punto me sumergiría en su mundo, en ese reino caído en desgracia que es Lordran, probablemente el mejor escenario interconectado que se haya visto hasta ahora en una plataforma virtual. En absoluto me imaginaba que algo de estética fantástica y medieval (algo que hasta hace poco siempre había visto con recelo) conseguiría gustarme tanto.

Mucho se dice de juegos basados estrictamente en un guión que promete realismo y emoción por doquier. Títulos como Heavy Rain o el cercano Beyond Two Souls son perfectos ejemplos de esta idea, que pretende llegar a lo más fondo del jugador. Pero yo soy de los que cree que con cuanto menos consigas emocionar a alguien, mejor lo habrás hecho. Y con Dark Souls precisamente he podido vivir eso. Nunca había sentido tanta empatía hacía un personaje virtual como hasta ahora, y no me han hecho falta toneladas de diálogos, ni una historia compleja y densa. Al contrario, el personaje, del que he sido fiel acompañante, ni siquiera habla. A decir verdad, tan solo oía su voz cuando se precipitaba al vacío tras un paso en falso o moría al recibir una flecha traicionera de algún enemigo escondido entre las rocas.

En definitiva, que no me hizo falta que abriera la boca ni saber todo lo que pasaba por su cabeza para simpatizar con él y su causa. Han bastado horas de frustración, de muertes dolorosas, absurdas e injustas, horas en las que tan solo merodeaba recolectando más y más almas, con el objetivo de alcanzar un nivel más con el que enfrentarse en mayor igualdad de condiciones a un bicho de diseño abominable y casi diez veces más grande que el personaje.

Y tras todo esto, llegas al final. Y todo termina casi con la misma rapidez que empezó. De repente te das cuenta que no hay vuelta atrás, y que no tiene sentido regresar sobre tus pasos porque todo lo que has hecho tan solo servía a un propósito colectivo, ajeno a individualidades, ajeno a ese inevitable sentimiento de afección hacia el bichejo que has controlado durante horas y horas.

En el recuerdo quedan momentos épicos como la batalla (¡y victoria!) contra Ornstein y Smough, la primera llegada a la siempre majestuosa Anor Londo, los pelos de punta al toparte con esa abominación llamada Dragón Boquiabierto, la tranquilidad al llegar escuchar la melancólica pero reconfortante melodía del Enlace del Santuario y la sensación de triunfo al descubrir que las horas de entreno no han sido en vano, y que lo que antes se resistía a más de diez estocadas, cae al primer golpe sin opción de responder.

Esto no pretende ser una crítica, ni siquiera una recomendación, aunque creo que queda claro lo que pienso de esta joya de los chicos de From Software. Tan solo me quito el sombrero públicamente ante esta verdadera obra de arte, porque lo es, sin necesidad de sentimentalismo barato. La sensación de supervivencia y de superación es todo lo que esto necesita para involucrar al jugador, con una identificación con el personaje que pocas veces he visto antes.

Y ahora, a por Artorias of the Abyss. Porque la odissea, en el fondo, imagino que nunca termina.

La mujer de negro

Echar la vista atrás y pensar en un libro que me haya hecho sentir los pelos de punta es extremadamente fácil. Por mucho que piense, tan solo veo la portada de un libro con letras doradas y la imagen de un niño con un viejo hotel de fondo. Exactamente, El Resplandor tiene el honor de ser probablemente el único libro que ha logrado estremecerme incluso a plena luz del día. O quizá es que no he leído suficiente… quién sabe.

Si pensáis que a esto le sigue un “…hasta ahora” y que pondré a La mujer de negro por los aires, como la sucesora del terror del Overlook, os equivocáis. Pero la verdad es que, a su manera, consigue incomodar hasta tal punto de una manera que ni mi querido Stephen King consiguió con sus obras más célebres. Y es que una cosa es pasar miedo leyendo, y la otra es que cuando estés solo y a oscuras no puedas evitar ponerte a temblar pensando en lo que acabas de leer. Eso no lo consiguió ni con El Resplandor ni IT, quizá porque no son obras con un fuerte poder de sugestión. Únicamente te hacen pasar miedo mientras las lees y luego, en cuanto despegas la vista de las páginas, puedes pensar en cualquier otra cosa.

En menos de 130 páginas, Susan Hill consigue sumergirte en una atmósfera malsana e inquietante, de un modo tan gradual como necesario, sin la obligación de recurrir a escenas de terror barato y a un exceso de imágenes escalofriantes para mantenerte pegado al libro. A decir verdad, se pueden contar con los dedos de una mano las veces en las que aparece el bicho que da título a la novela.

La principal virtud de esta obra es cómo logra transmitir una constante sensación de incomodidad a quien la lee, si este es mínimamente capaz de sentir algo de empatía hacia el protagonista, ponerse en su piel y vivir la locura en la que se sumerge cuando pone un pie en la mansión en la que merodea el fantasma. Si queréis un consejo, leer metido en la cama a altas horas de la noche ayuda lo suyo, aunque luego difícilmente os atreváis a salir de la habitación.

En resumen, es un título corto y conciso, que no se anda con remilgos y que va directo a provocar taquicardias al personal. Su baza es claramente la capacidad de que los nervios afloren en el lector, jugando con descripciones muy ilustrativas. La autora sabe cómo crear una atmósfera envolvente, que consiga poner al límite, para luego hacerla estallar con tan solo una frase que da vida al horror que habita en la mansión en la que transcurren los sucesos.

Si queréis un libro que no os quite demasiado tiempo pero que os haga sentir en lo más parecido a una montaña rusa del terror, no dudéis ni un momento en haceros con esta pesadilla. Y si quien lee esto no es demasiado lector, siempre tiene la posibilidad de echarle un ojo a las películas (la de 1989 y la más reciente). De la primera poco puedo decir de momento, pero el remake está la mar de conseguido, y da un mal rollo considerable. Quizá algún día me anime a hacer la comparativa, no estaría mal.

¿Hacerse con todos? Así, ni con uno.

Impresionantes las reinterpretaciones de nada más y nada menos que algunos Pokémon (sí, Pokémon) de la mano de Gavin Mackey. ¿Realistas? ¿Perturbadoras? ¿Grotescas? Un poco de todo.

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Hasta el infinito… y el Más Allá

Geniales las imágenes de Kyle Lambert, currándose un curioso “mashup gáfico” (por decirlo de alguna manera) entre dos películas tan dispares como Toy Story y nada más y menos que El Resplandor de Kubrick.

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A matar a América

Muchas entradas seguidas de videojuegos o Assassin’s Creed no son más que reflejo del vaguerío de un servidor, pero probablemente esto se merezca una entrada sí o sí. Para todos aquellos que esperan con ansia la entrega definitiva de la saga de los Asesinos, esto es imprescindible.

Dicen que cuando el río suena, agua lleva. Desde hace semanas que por internet corría el rumor de que la tercera entrega de Assassin’s Creed se ambientaría en la Revolución Americana, y los indicios que habíamos visto en La Desaparición de da Vinci y Revelations no hacían más que darle sentido a esta teoría. Finalmente, y tras un par de imágenes filtradas (cuidadosamente filtradas, diría yo), Ubisoft ha confirmado la nueva ambientación desvelando el box-art del juego.

Junto a esto, GameInformer ha publicado algunas imágenes aprovechando la filtración, adelantando el próximo número de la revista, en la que habrá un extenso reportaje sobre el videojuego. No se sabe nada del nombre del nuevo protagonista, ni de las ciudades concretas en las que se desarrollará, pero pese a que yo esperaba algo en plan Revolución Francesa o Londres victoriano, lo poco que veo en las imágenes me está llamando cada vez más la atención. Quizá sean los recuerdos del excelente Red Dead Redemption, porque con esas montañas nevadas no puedo evitar que los bosques de West Elizabeth me vengan en mente.

Habrá que estar al tanto, porque esto promete.

Assassin’s Creed III ya tiene fecha de salida

Y va a ser mucho más pronto de lo Ubisoft nos tenía acostumbrados: el 30 de octubre. ¿Se deberá a la más que posible dura competencia que hubiese sido Resident Evil 6, que se lanza por las mismas fechas que salieron los Assassin’s Creed anteriores? Independientemente de esto, lo más interesante es destacar las palabras de Yves Guillemot, el jefe ejecutivo de la compañía:

“We will push the title a lot because it’s a fantastic product that the team has been working for three years

Así que nadie se asuste: nada de periodos de desarrollo de un solo año como podía ser el caso de los dos anteriores, y que era lo que muchos temíamos. Assassin’s Creed III ha contado con tres años, algo que si todo va como debe, dará como resultado a un verdadero paso hacia delante en la saga. Al menos, eso es lo que dicen desde Ubisoft. Ahora solo falta esperar a descubrir cuál será la ambientación, algo que no creo que tardemos mucho en saber… ¿Por cuál apostáis?

Demos la bienvenida a la primera decepción del año

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Caen como moscas. Cada vez es más habitual que la expectación que levantan los videojuegos de mayor renombre acabe resultando contraproducente y dejándonos con un palmo de narices si lo que esperábamos era algo que rompiera moldes. Precisamente esto era la que parecía prometer Soul Calibur V tras el desastre de dimensiones colosales que supuso la cuarta entrega de la franquicia. Todos recordamos, y no con cariño que digamos, la carencia de modos de juego, lo ridículos que eran Yoda, Vader y el Aprendiz en un juego ambientado en la Europa del siglo XVI y en general esa sensación de que el equipo de desarrollo nos había vendido algo a medias. Así que tras esto, todos pensamos que la secuela iba a devolver la saga al lugar que se merecía. ¿Sí? ¿No? Definitivamente, desde mi punto de vista, en absoluto.

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“Yo entiendo, pero no escucho”

Hace poco más de un par de días, cierto personaje de sobras conocido en estas tierras respondía así a las críticas de aquellos a los que sirve. Cuando algo no va bien desde hace tiempo, es lógico que aquellos que consumen tu “producto” pongan en duda tu gestión, y lo mejor es tomar nota de ello. En el caso de los videojuegos encontramos algo parecido. Bien conocido es el caso de Soul Calibur o Assassin’s Creed: en el primer caso, los desarrolladores tomaron nota de las quejas de los jugadores respecto a la cuarta entrega de la saga y parece ser que Soul Calibur V tiene todos los números de recuperar la esencia de los primeros. Sobre la saga de los asesinos, estamos ante algo muy parecido.

Pero en las oficinas de Capcom parece que la cosa no va exactamente así. Ah, estaréis pensando: “¿A qué viene el discursito?” Pues a nada más y nada menos que el anuncio de la esperada (o temida) continuación de una de las sagas de videojuegos más conocidas en todo el mundo: Resident Evil 6.

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El cuarto círculo

Y al final, ha ocurrido. El FBI (qué grande suena eso) ha cerrado Megaupload, uno de los portales de descarga de archivos más populares y usados en todo el mundo. Y esto solo es el principio. Era de esperar, al igual que las protestas de los internautas, que ven mermados sus derechos tras este escandaloso cierre. Así pues, el bizantino debate sobre la piratería vuelve a las andadas, si es que alguna vez había desaparecido del mapa. ¿A favor o en contra? Argh, detesto cuando los debates son siempre tan maniqueos. Afortunadamente, no todo es blanco o negro sino que hay multitud de matices que dejan en evidencia a los extremistas de ambos lados.

Personalmente, considero que todas estas plataformas de intercambio de archivos son magníficas. Así de claro: magníficas. Gracias a la voluntad de muchos usuarios he podido disfrutar de material descatalogado, imposible de encontrar y que no habría conocido de otro modo. Películas, discos, libros… Son muchos los ejemplos con los que podría hacer una lista, pero en esta ocasión me centraré casi en exclusiva en el cine, ya que difiere notablemente de los otros tipos de productos y también porque las películas son, de lejos, lo más demandado en portales como la desde ya desaparecida Megaupload.

Pero la cuestión es ¿dónde está la raíz del problema?

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